Población Migrante Internacional en Chile: un desafío hoy para salud pública

Báltica CabiesesPor Báltica Cabieses, PhD, Epidemióloga social, Profesora Facultad de Medicina Clínica Alemana UDD, Visiting Research Fellow University of York.

Existen diversos grupos humanos que por sus características particulares presentan hoy importantes inequidades en resultados de salud y que deben ser considerados para un abordaje especial. Uno de ellos corresponde a personas migrantes. La inmigración es un reconocido determinante social. Las condiciones que rodean al proceso de migración hacen que esta población sea vulnerable y que su movimiento transfronterizo tenga gran impacto en salud pública. A nivel mundial, se estima que 200 millones de personas migran cada año. En América Latina y el Caribe, a unos 25 millones de personas (alrededor del 4% de la población total) habían emigrado a otro país en el 2011. En general, los EE.UU. es el destino preferido de los migrantes de América Latina y el Caribe, siendo la búsqueda de oportunidades de trabajo una de las principales razones de estos movimientos. También hay una creciente migración dentro de la región latinoamericana, la llamada migración Sur-Sur, sobre todo el movimiento de personas que viven en países de menor desarrollo hacia países cercanos más desarrollados dentro de la región.

En contraste con otros países de la región de América Latina, como Argentina o Brasil, Chile es un país fundamentalmente emisor de migrantes en lugar de ser un país receptor de inmigrantes. El 2007 por ejemplo, más de 857 781 chilenos vivían fuera del país, con una proporción de 3 chilenos fuera del país por 1 inmigrante viviendo en Chile (razón emigrante: inmigrante de 3: 1). Sin embargo, la inmigración en Chile ha aumentado en los últimos años, llegando a alrededor del 2.5% de la población total en el año 2014 (total estimado de 450.000 personas). Esta corresponde a la tasa de inmigrantes más alta observada desde 1950 en Chile. Durante las dos últimas décadas, América del Sur y otros países asiáticos han aumentado su tasa de inmigración regional. Las últimas cifras gubernamentales indican que en la actualidad Chile está experimentando un “nuevo patrón migratorio”. Este nuevo patrón consiste en una importante mayoría de inmigrantes provenientes de otros países de América Latina, en busca de oportunidades laborales. También ha ido aumentando la inmigración femenina en nuestra región, entre ellos Chile, para trabajar en los servicios manuales y domésticos.

El aporte de la Ciencia en este tema: la evidencia detrás de la toma de decisiones del país

La evidencia internacional en migración y salud demuestra que existen diversos factores que afectan de manera directa e indirecta la salud de la población inmigrante y de sus descendientes. Entre ellas destaca las razones que determinaron la migración; las condiciones de vida, familiares y de salud previas a migrar y durante la migración; la llegada a la nueva sociedad; experiencias de discriminación y estigma; desconocimiento del funcionamiento de los diversos sistemas sociales; soledad y abandono, y pobres condiciones laborales, entre otros. Por otra parte, las barreras percibidas de acceso a la salud por parte de inmigrantes incluyen dificultades de lenguaje, diferencias culturales en la apreciación de la salud y enfermedad, experiencias previas de discriminación y maltrato, y fundamentalmente, desconocimiento y/o desconfianza del sistema de salud del país en que residen. Al mismo tiempo, inmigrantes latinoamericanos en otros continentes como Europa presentan elevados porcentajes de ausencia de previsión de salud, optando al “pago de bolsillo” en caso de necesidad.

Existen importantes logros alcanzados en Chile respecto de la población inmigrante. Cualquier residente independiente de su situación legal, incluso indocumentada, puede acceder a los beneficios de la provisión de salud que señala la Ley de atención universal en Chile, en casos de emergencias, del control prenatal y de salud infantil. En este sentido, destacan el Programa para la inmigrante embarazada, el Programa para el inmigrante menor de edad, y el Programa de atención gratuita para inmigrantes peruanos viviendo en pobreza. Al mismo tiempo, existen acuerdos internacionales especiales, como por ejemplo con el Perú, que facilitan la adaptación de cualquier inmigrante de ese país a Chile (ej. Acuerdo de seguridad social para inmigrantes peruanos en Chile). Por otra parte, cualquier inmigrante documentado (esto es, con al menos un miembro del hogar con contrato laboral y pasaporte al día) puede inscribirse en el consultorio correspondiente a su sector comunal y formar parte del sistema público de salud.

Los principales países de origen de migrantes internacionales en nuestro país son latinoamericanos. Según la encuesta CASEN del 2006, aun cuando un tercio de ellos han residido en el país por menos de un año, el promedio de residencia en Chile alcanza los 11 años. Recientes estudios de base poblacional en Chile destacan la compleja situación socioeconómica de los inmigrantes en Chile. Se realza en particular la relativa mejor situación socioeconómica de la población inmigrante en su conjunto en comparación a la nativa chilena, aun cuando presentan importantes variaciones de PSE. Esto es relevante no solo para educación sino también para ingreso, según datos CASEN 2006, que luego se mostraron menos marcados en años sucesivos.

En Chile se ha observado el efecto del “migrante sano”, vale decir que este grupo auto-reporta menos problemas de salud que la población chilena nativa. No obstante, existe una clara gradiente según nivel socioeconómico (NSE) del inmigrante, lo que explica que los inmigrantes de bajo NSE no presentan el efecto de “migrante sano”. Más aun, inmigrantes viviendo en bajo NSE en Chile, aun siendo considerablemente más jóvenes que la población local, presentan tasas de morbilidad similar a la población nacida en Chile. Esto muestra ser consistente independiente del problema de salud observado (agudo o crónico) pero especialmente importante en inmigrantes que llevan largo tiempo en Chile (más de una década).
   
¿Cómo se ha transferido esta evidencia a la salud pública en Chile?

Es conocido el desafío de transferir la Ciencia a la Acción en sus distintos ámbitos: individuales, clínicos, sociales e incluso políticos o culturales. La traslación del conocimiento es un esfuerzo mayor, que requiere de disciplina, carácter y mucha convicción.

Respecto de la evidencia que se ha producido en Chile acerca de la compleja relación entre migración y salud, se han logrado algunos pequeños pero significativos pasos de transferencia del conocimiento a la salud pública, entre los que destacan:
1.    Un objetivo sanitario del Plan de Salud 2011-2020 de Chile sobre acceso y calidad de atención a población migrante internacional en Chile
2.    Apoyo a mesas intersectoriales de trabajo sobre el pilotaje de un nuevo Programa de Salud para el Migrante en Chile
3.    Apoyo a Servicios de Salud en Chile sobre el fortalecimiento de la competencia cultural en los equipos de salud, que incluye a la población migrante
4.    Múltiples reuniones y seminarios con el sector público primario, secundario y central para apoyar en el desarrollo de estrategias de protección de la población migrante
 

Categorías: