La doctora en Química que quiere cambiar la ciencia chilena

Macarena Rojas-Abalos

Para esta doctora en Química de la PUC la democratización científica es una cruzada. Es por ello que dejó el delantal blanco y su pasión por la ciencia para acercarse al Senado como Asesora Científica. Desde agosto de 2012 trabaja en la Comisión Desafíos del Futuro en la que busca introducir el mundo científico en la ciudadanía y en el mundo Parlamentario. A través de dicha comisión se han visto iniciativas como el Congreso Futuro, una verdadera fiesta de la ciencia que todos los veranos llena el ex Congreso Nacional en Santiago. 

Desde enero de este año es la Secretaria Técnica de la Comisión Presidencial Ciencia para el Desarrollo de Chile. ¿El desafío? Entregar un diagnóstico de la política científica en Chile para la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología que ya fue anunciado por la Presidenta Michelle Bachelet.

¿Por qué decidiste dejar tu trabajo como investigadora y acercarte al mundo político?

Fue la decisión menos científica que he tomado en mi vida.Uno siempre habla de cómo se hace ciencia en regiones pero al menos yo lo hacía desde la teoría, había vivido siempre en Santiago y luego de terminar mi doctorado decidí partir a Talca.

Una vez allá se creó el Consejo de Desafíos del Futuro y desde el movimiento Más Ciencia para Chile me comentaron que se buscaba una persona que fuera parte del tercer sector. Es decir, del componente ciudadano.

Pero ¿por qué tomar el riesgo?

Cuando estábamos en la ANIP (Asociación Nacional de Investigadores de Postgrado) siempre reclamábamos que en los cargos importantes para la toma de decisiones, en los que se necesitaba gente relacionada alaciencia, no se incorporaban investigadores. Hay gente que habla de ciencia pero que nunca ha estado en jornadas extenuantes haciendo experimentos, donde los fines de semana muchas veces no existen porque tienes que ir a ver las muestras, correr un gel o simplemente tienes que estar analizando los datos.

¡Y esa era la oportunidad que me estaban ofreciendo! Se abrió la posibilidad, no tenía argumentos para decir que no, habría sido una decisión muy cómoda y cobarde de mi parte. Había que jugársela y probar suerte. No quedarse con la bala pasada y después pensar: que hubiese pasado si…

En ese sentido ¿cuál crees que ha sido tu aporte en esta área de debate público?

Más que mi aporte particular, creo que como Consejo hemos ido abriendo espacios donde el conocimiento de frontera no era tema, el no ser egoísta con el espacio privilegiado en el que uno se mueve y tratar de ser inclusivo con los otros actores. También éste ha sido un  espacio para que desdeel mundo de la ciencia se vea con menos resquemor lo que hace el mundo político y así decidan ser parte de la toma de decisiones, es importante que se involucren en lo que a ellos respecta, porque los hace ser más generosos y más consientescon el país.

¿Cuáles son los beneficios o ventajas que tiene un científico al insertarse en esta área?

Yo creo que la planificación y la tolerancia a la frustración. Ambas cosas uno las aprende muy bien en el doctorado, que no te nuble un mal resultado o una mala crítica de un paper. Tener la capacidad de cambiar de estrategia si es necesario y no quedarse en el camino.

Además, como uno viene del mundo científico está la oportunidad y el potencial de ayudar en áreas que están mucho más escondidas para la ciudadanía y para los políticos en general. Yo creo que ese es un tremendo aporte que uno puede dar, de áreas que estaban en la transparencia y ponerlos en la palestra.

Actualmente eres la Secretaria Técnica de la Comisión Presidencial “Ciencia para el Desarrollo de Chile”, creada a comienzos de año y clave para entregar un diagnóstico para la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología que se anunció en el discurso del 21 de mayo. ¿En qué momento te encontrabas cuando te anunciaron?

Me pilló absolutamente de sorpresa, en un momento en el que estaba con harto trabajo. ¡La verdad es un gran honor! Y espero que en la comisión todos piensen que son unos privilegiados por el estar en una Comisión Presidencial.

Esto también tiene grandes responsabilidades, uno no puede hablar solamente por su realidad,por sus creencias o por su área de investigación o desempeño. Creo que todos los que estamos en la comisión tenemos un llamado a ser super consientes en lo que se está planteando y pensar que uno está representando a cientos de personas e investigadores y que lo que tiene que salir de ahí podría cambiar Chile. En general uno tiende a comparar con lo que pasa en Finlandia o Inglaterra por ejemplo, pero la verdad es que son realidades, tanto culturales como políticas, super distintas, entonces no es llegar y tratar de imponer realidades, pero si es bueno porque te van dando una pauta.

¿Ves un cambio de actitud en los científicos, de involucrase en la toma de decisiones?

Absolutamente, los investigadores han cambiado el discurso diciendo “nosotros también queremos ser un aporte al Chile de hoy, pero para eso no sólo necesitamos más fondos para hacer más investigación, sino que también ponerle un lineamiento a la investigación que estamos haciendo”. Y eso habla también de un marco de políticas públicas a largo plazo que tiene que trascender a un gobierno y creo que ese ha sido el cambio maravilloso por parte de muchos científicos. Que se den cuenta de que lo que hacen ellos puede impactar y cambiar a Chile.

¿Tú crees que ese cambio de discurso se debió en gran parte por las instancias que ustedes como Comisión Desafíos del Futuro han creado?

 No, yo creo que hemos ayudado, pero es algo que se venía gestando desde hace mucho rato. Hay un trabajo innegable del movimiento Más Ciencia para Chile que vino a ocupar las plataformas tecnológicas que estaban disponibles e hicieron más visible la necesidad de entablar un diálogo  y poder terminar con el divorcio que existía entre la ciudadanía, el mundo político y la ciencia.

Finalmente lo que hace el Consejo del Futuro y la misma Comisión Desafíos del Futuro, es potenciar esto que se estaba dando a través de seminarios en los que se pudieran instalar en el debate temas que a largo plazo podrían significar cambios en la sociedad. Lo que hacen los Institutos Milenios, con el área de vinculación al medio, también los hace ser más cercanos con la ciudadanía y así todos ellos dejan de vernos como bichos raros, sólo porque nuestra vocación fue investigar. 

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