Frenando la extinción de plantas medicinales de Isla de Pascua con técnicas de propagación in vitro

Gracias al financiamiento obtenido de un proyecto Fondef de CONICYT, la agrónoma y académica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Mónica Castro, desarrolló junto a su equipo un banco de germoplasma que permite detener la desaparición de Cúrcuma longa y Polipodrium scolopendria, plantas medicinales utilizadas por los habitantes de Rapa Nui desde tiempos inmemoriales.

La cultura pascuense a lo largo de su historia ha desarrollado diversos ritos orientados al bienestar de su población, muchos de los cuales han logrado sobrevivir al paso del tiempo y convivir con la cultura occidental. Un ejemplo de ello es su medicina natural a base de hierbas originarias, la que ha alcanzado el respeto de investigadores debido a su efectividad. Sin embargo, su uso cada vez más extensivo, ha puesto en riesgo la sustentabilidad de estas especies, empujándolas actualmente a su extinción. 

Mónica Castro, académica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), fue quién detectó esta situación, al observar que justamente con el objetivo de realizar preparaciones medicinales, se arrancaban completamente estas especies del suelo. Esto generó un gran problema de conservación, lo que llevó a la investigadora a impulsar un proyecto para propagar estas especies en estado vulnerable de conservación. 

La iniciativa, que viene a derribar los límites geográficos en pro de un desarrollo equitativo y descentralizado de la ciencia, fue seleccionada por el concurso IdeA en Dos Etapas de FONDEF, comenzando a ejecutarse desde diciembre de 2015.

De izquierda a derecha, un ejemplar de Matu'a Pua'a y otro de Pua.Fue así como un grupo de investigación se internó 600 kilómetros al centro del océano Pacífico, para estudiar dos especies nativas: Pua (Curcuma longa), usada para aliviar quemaduras, dolores de hueso, esguinces y contusiones; y Matu’a pua´a (Polypodium scolopendria), considerada milagrosa por algunos, usada para calmar dolores musculares e incluso combatir el cáncer. 

“Nosotros rescatamos el material existente, lo llevamos al Laboratorio de Propagación de la Escuela de Agronomía de la PUCV, donde propagamos el material in vitro para aumentar la cantidad de individuos existentes. Hasta ahora nos ha ido muy bien con la Curcuma, pudiendo llevar 300 plantas a la isla en abril pasado”, relata Mónica Castro.

Es así como trozos de hojas y rizomas son utilizados por este grupo para realizar la propagación in vitro, hasta ahora la mejor opción para repoblar la isla con estas especies vulnerables. Dicha tarea ha implicado la creación de un banco de germoplasma endémico, que se mantiene tanto en el vivero de CONAF en la isla, como en la PUCV. 

Este proyecto también cuenta con la participación de la población isleña, siendo representada por la organización Mesa pueblo, Papa ra´au, compuesta por mujeres que de generación en generación han transmitido el conocimiento sobre las plantas medicinales de la cultura Rapanui, y quienes también reciben las plantas propagadas por los investigadores.