Becas Chile cambia su enfoque y privilegiará estudios de postgrado en áreas prioritarias

Política se modificará a partir de 2018, anunció Mario Hamuy, presidente del Consejo de Conicyt. El programa dejará de funcionar por demanda y se focalizará en áreas estratégicas para el país. Académicos, investigadores y estudiantes apoyan la decisión, pero plantean desafíos (El Mercurio).

El programa Becas Chile celebrará el próximo año una década de existencia con un verdadero rito de paso. A partir de 2018, el principal programa estatal que financia estudios de magíster, doctorado y postdoctorado en el extranjero enfocará sus recursos en áreas disciplinarias estratégicas para el país.

Así lo anunció el jueves pasado el presidente del Consejo de Conicyt y asesor científico de la Presidencia, Mario Hamuy, durante un encuentro con académicos y autoridades de la Universidad de Santiago (Usach).

Más tarde lo reafirmó en una entrevista en el programa Sin Pretexto, de la radio de la Usach, al afirmar “acabamos de hacer una modificación desde el Consejo de Conicyt -y pasando por todas las instancias ministeriales- al decreto de Becas Chile y el Artículo 1 ahora le permite a Conicyt focalizarse en áreas disciplinarias. Así que a partir del 2018 vamos a empezar a focalizar Becas Chile en áreas que son prioritarias para el país”.

Con esto se pone fin a la modalidad que ha operado hasta ahora, basada en la libre demanda de programas de postgrado según los intereses de los postulantes (ver infografía), su excelencia académica y la calidad de los programas y universidades en que estaban aceptados.

“Es una noticia que esperábamos y que en primera instancia no es una mala idea”, señala Ignacio Ormazábal, presidente de la Asociación Nacional de Investigadores de Postgrado (ANIP). Esto porque “por un lado, el país se va a dedicar a formar investigadores que necesita y, por otro, puede ser un mecanismo para asegurar la inserción de estudiantes de postgrado, que ahora vuelven en condiciones precarizadas”, dice, aludiendo a la dificultad que enfrentan muchos becarios para encontrar trabajo en su área al regresar. (Pincha aquí para saber más sobre las ideas y propuestas de ANIP sobre Becas Chile)

Para María Teresa Ruiz, presidenta de la Academia Chilena de Ciencias, este “es un anuncio que va en buena dirección y complementa el esfuerzo que está haciendo Conicyt por establecer una política de centros de investigación que se implementaría una vez que se cree el Ministerio de Ciencia y Tecnología”.

Claudio Martínez, vicerrector de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Usach, ve el anuncio como una oportunidad para impulsar programas de postgrado en Chile. “Espero que esta reforma no signifique solo priorizar áreas de estudio en el extranjero, sino también crear instrumentos específicos para mejorar el desarrollo del postgrado nacional, que muchas veces tiene programas igual de buenos o mejores que afuera, pero enfocados en el desarrollo de la ciencia chilena”.

El vicerrector de Investigación de la U. Católica, Pedro Bouchon, ve la decisión como “la oportunidad de generar impacto global a partir de un trabajo de investigación serio, local, en áreas que son de interés para el país”. A su juicio, esto “es relevante para el desarrollo de nuestra ciencia, economía y trabajo conjunto con la industria”. Sin embargo, aclara, “no podemos descuidar incentivos para el desarrollo de la ciencia básica, incluyendo las ciencias sociales, las artes y las humanidades. El desarrollo de estos ámbitos es además instrumental para abordar problemas complejos altamente interdisciplinarios”.

En este último punto coincide la ex vicerrectora de investigación de la misma casa de estudios y académica del Instituto de Historia UC, Sol Serrano: “El foco estratégico es absolutamente sensato. Y por lo mismo requiere sensatez: debe ser amplio, pensado en el corto, mediano y largo plazo y que no defina áreas rígidamente, porque formar doctores demora mucho y las áreas definidas pueden estar obsoletas en diez años”. Es por esto que, más que definir disciplinas, propone centrarse en grandes problemas, porque en su solución, señala, “ninguna disciplina sobra”.

“Si una gran área es ‘ciudades inteligentes'”, ejemplifica, “no tendría sentido enfocarse solo en ingenieros de transporte. Tengo confianza en que las miradas segmentadas del siglo XX ya demostraron sus límites”.

Camino a una definición

Mario Hamuy aclaró la semana pasada que aún no se han definido las áreas estratégicas. En un comunicado enviado ayer a “El Mercurio”, Conicyt informó que su Consejo “está trabajando en una propuesta en la que han sido consultados distintos actores de la academia, de los sectores productivos y de la sociedad civil para definir una estrategia sobre las áreas donde el país requiere desarrollar nuevos talentos y fomentar la formación de capital humano avanzado”.